martes, 2 de octubre de 2007

El respeto a los símbolos

He asistido con creciente preocupación a la escalada de violencia verbal y vanalización que los medios de comunicación han recogido a propósito de la acción de la quema de las fotos de los actuales Reyes de España. Es, en mi opinión, una acción del todo reprensible dado que, desde el punto de vista político, existen otros canales mucho más efectivos para exponer una opinión contraria a la institución monárquica y, desde el punto de vista humano, personalmente me afectaría ver como alguien al que no conozco de nada quema públicamente una foto mía.

Lo que más me sorprende es que una acción que no debería haber pasado de un comentario en las publicaciones periodísticas de Girona, está generando un debate general al que, finalmente, se ha añadido el propio Rey.

Después de leer las últimas noticias en los periódicos, no salgo de mi asombro al comprobar la falta de madurez en las formas que demuestran quienes participan en éste debate. Me explico: me parecen muy poco maduros los autores materiales de la quema de la foto, dado que seguramente buscaban la sensacionalidad informativa y la "fama" rápida de realizar una acción, por lo menos, fuera de lugar en nuestros días; me parecen, además, poco maduros los medios de comunicación quienes, ávidos de contenidos "espectaculares" que enganchen a audiencias, han generado un debate mediático sobre las instituciones de éste país no de una forma seria, prudente y rigurosa, si no buscando la confrontación entre todos aquellos que expresan su opinión a través de ellos; me parece muy poco maduro que la clase política se haya sumado al discurso de "yo defiendo la monarquía" vs "yo quiero que el rey rinda cuentas como todos los demás" alimentando la confrontación; por último, me parece poco maduro que la propia sociedad se plantee un debate institucional del calado que representa la institución del gobierno de un país de ésta forma tan poco respetuosa.

Deberíamos, a mi entender, ser lo bastante maduros para no entrar en polémica con una provocación tan nimia; deberíamos, también, ser lo suficientemente maduros para saber que quemando, destrozando, hiriendo, chillando o matando no se llega a ninguna parte, más que a la pérdida de la convivencia y los pilares de cualquier sociedad civilizada que busque el bienestar físico y espiritual de sus miembros.

Sin dudar que en un estado de derecho, es un derecho, valga la redundancia, el poder objetar de las reglas de convivencia que rigen la sociedad y que se debe garantizar que todas las opiniones sean respetadas y, en caso de aglutinar una mayoría de consenso, puestas en forma de Ley para el cumplimiento por parte del resto de la sociedad, es, para mí, una obligación para los integrantes del mismo estado de derecho, respetar y conservar las formas de comunicación y exposición de sus opiniones. Si no respetamos la reglas de expresión y convivencia, nos queda la destructiva anarquía.

Sin pronunciarme a favor o en contra de si es adecuada o no la monarquía para nuestro país, actualmente el Rey representa nuestra forma de gobierno, es decir, es el símbolo viviente de nuestra forma de gobierno (como la constitución es la representación documental legislativa). Así que, dado que es un símbolo de nuestra forma de convivencia, deberíamos tener el suficiente grado de ciudadanía para no vanalizar o polemizar fútilmente sobre él en un debate público y estéril. Si queremos cambiar de forma de gobierno, discutámoslo de forma abierta y sin restricciones, pero en el marco de serenidad y respeto que se merece el contenido de nuestra discusión.

Al fin y al cabo, respetar los símbolos es respetar unas ideas, opiniones, creencias. Y ésta es la mejor forma de respetarnos también a nosotros mismos.


1 comentario:

Anónimo dijo...

no me considero monárquico, pero estoy bastante de acuerdo con lo que dices. de todos modos, han conseguido algo: relanzar el debate en la sociedad. aunque las formas no han sido las adecuadas, han conseguido los objetivos. el problema está en que hay gente que cree que "ese" er el objetivo, esto es, ser más chulo que nadie y quemar fotos ante las cámaras. seguramente son los mismos que, en supuesta defensa de la democracia, no permiten hablar a los políticos del PP en sus mítines en Cataluña.
Es paradójico, porque se acercan mucho, muchísimo, al más puro fascismo. No hay diálogo, sólo vale pensar lo mismo que ellos. Y, si no te gusta, a la hoguera
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